Cinta de Moebio: Revista de Epistemología de Ciencias Sociales

Skewes, J. 2004. Conocimiento científico y conocimiento local. Cinta moebio 19: 22-37

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Conocimiento científico y conocimiento local

Scientific knowledge and local knowledge

Juan Carlos Skewes, Ph.D. (1). Instituto de Ciencias Sociales. Universidad Austral de Chile

Abstract

It is analyzed the subject of the metabolization of the knowledge on the part of a rural community from its practical relation with a group of scientists, whose operational base constitutes a located laboratory of marine Biology in the locality of Mehuin in Chile. Product of this relation, and inadvertently, takes place a socialization of the knowledge about the local surroundings that, in the scene of an environmental conflict, serve as discursive platform to the villagers to vindicate its rights on the inhabited territories. Nevertheless, and simultaneously, the reciprocal positioning of these actors in the conflict takes -by local imposition- to the closing of the laboratory and, with it, the scientific work there accumulated for years is put in check. From this precise situation, the most critical aspects in the relation of a university with their surroundings are put in perspective, emphasizing those unexpected learning that give result the configuration of new local landscapes.

Key words: scientific knowledge and local knowledge, universities and regional surroundings, Mehuin, Chile, science and community, environmental conflict.

Resumen (2)

Se analiza el tema de la metabolización del conocimiento por parte de una comunidad rural a partir de su relación práctica con un grupo de científicos cuya base de operaciones la constituye un laboratorio de biología marina ubicado en la localidad de Mehuín, Xª Región, Chile. Producto de esta relación, e inadvertidamente, se produce una socialización del conocimiento acerca del entorno local que, en el escenario de un conflicto ambiental, sirve de plataforma discursiva a los lugareños para reivindicar sus derechos sobre los territorios habitados. Sin embargo, y simultáneamente, el posicionamiento recíproco de estos actores en el conflicto lleva –por imposición local– al cierre del laboratorio y, con ello, se pone en jaque el trabajo científico por años allí acumulado. A partir de esta situación puntual, se ponen de relieve los aspectos más críticos en la relación de una universidad con su entorno, enfatizándose aquellos aprendizajes inesperados que dan como resultado la configuración de nuevos paisajes locales.

Palabras clave: conocimiento científico y conocimiento local, universidades y entorno regional, Mehuín, Chile, ciencia y comunidad, conflicto ambiental.

Recibido el 5 Dic 2003.

Introducción

Los actores saben lo que hacen pero no saben lo que sus haceres hacen
Michel Foucault (3)

En este artículo nos proponemos poner de relieve el complejo entramado de relaciones que se constituye en torno a la producción de conocimientos científicos y que permean el vínculo entre el conocimiento científico y el conocimiento práctico y entre las universidades y su entorno regional. Para hacerlo nos situamos en el contexto de un conflicto ambiental que se prolongó por dos años, entre 1996 y 1998, en la localidad de Mehuín, provincia de Valdivia, Décima Región (Araya 2001, Kaltmeir 1998, Rojas y Sáez 1999, Guerra y Skewes 2002). Allí la comunidad se organizó y actuó decididamente para impedir la instalación de un ducto para la evacuación de desechos industriales de una planta de celulosa (4).

El caso cobra especial relevancia puesto que en ese contexto se produce el cierre definitivo de un laboratorio de biología marina que, por más de veinte años, había servido a los fines del conocimiento acerca de la ecología local (las contribuciones de Jaramillo y Pequeño son significativas en este sentido: Jaramillo 1978, Pequeño 1981, por sólo citar dos ejemplos). Más aún, este laboratorio había recuperado para los fines de la investigación la Playa Universitaria, la cual permitió hospedar la reproducción natural de las especies marinas de esta zona (Moreno 1986) (5). Como lo expresara en una Declaración Pública el entonces Director del Instituto de Ecología y Evolución de la Universidad Austral de Chile, Dr. Carlos Moreno (1997) (6):

"La Reserva Marina de Mehuín es un pequeña zona costera (6 Hectáreas) que ha sido protegida por la Universidad Austral de Chile, para desarrollar Investigación Científica en Ecología Marina y contribuir a la conservación de los recursos. Esta iniciativa que comenzó en 1978 se ha prolongado hasta hoy, con la ejecución de innumerables proyectos de Investigación Nacionales e Internacionales. Lo más destacable es que se ha mantenido no sólo por la persistencia demostrada por el Grupo de Científico de Universidad sino que además por el respeto consuetudinario de la comunidad local a dicha área lo cual no significa que su establecimiento haya estado exento de problemas con los recolectores, pero a la larga se ha comprendido el valor que ella representa para los pescadores artesanales".

"Estas modestas 6 hectáreas", continúa la declaración, "de zona intermareal rocosa con su correspondiente zona submareal, ha generado una línea de investigación de alto impacto bibliográfico y que ha servido de base conceptual para el desarrollo de las "Áreas de Manejo y Explotación de Recursos Bentónicos". Ha sido visitada por un importante número de científicos nacionales e internacionales y ha servido de sitio de estudio para muchas tesis de Pre y Posgrado. Sin duda constituye un foco de atracción científica para los ecólogos marinos. Ubicada en Punta Kilian, Bahía Maiquillahue, en los roqueríos que enfrentan el Laboratorio de Biología Marina de la UACh, es un sitio único por la antigüedad de su conservación así como por los conocimientos acumulados sobre el funcionamiento de los ecosistemas costeros. Siendo sin duda, parte de la cultura nacional sobre la materia".

El ejemplo que hemos escogido no es arbitrario. Se trata del desencuentro entre el mundo universitario y las comunidades locales que son parte de su entorno. Tal desencuentro ocurre en torno a una de las actividades sustantivas del mundo universitario: la producción de conocimiento científico. Más aún, se trata de un desencuentro entre personas que procuran un bien superior y que, hasta el momento del conflicto, habían compartido amigablemente los espacios. Al centrarnos en este caso procuramos referirnos no a los temas de relaciones públicas, lo cual no constituye más que un problema de forma (el cómo la universidad se presenta a los ojos de sus región), sino al tema más decisivo acerca de cómo puede generarse o no colaboración en cuestiones substantivas de la vida de una universidad y de una región.

Para encarar nuestro análisis no podemos sino concebir la ciencia como un proceso social, como una actividad que se constituye en sociedad, a través de procesos sociales y que tienen efectos sociales. En el contexto de la producción de conocimientos científicos, el laboratorio tenido como una construcción aislada, artificial y protegida para la experimentación, es, en cierto modo una ficción. Su existencia está determinada por un complejo conjunto de mediaciones a través de las que se ensamblan agencias humanas y no humanas (Latour 1983). "La naturaleza del laboratorio depende de la heterogeneidad de su equipamiento, de su pronta renovación y de la diversidad de competencias agrupadas en un solo lugar… Dime cuales son tus instrumentos y te diré quién eres y en que lugar de la jerarquía de las ciencias te encuentras", afirma Latour (2002).

La situación se complica aún más toda vez que el laboratorio se constituye en el mundo de vida, en este caso, de comunidades rurales. Sugerimos en este sentido que la fundación de un laboratorio marítimo inaugura una relación de mutua infiltración entre saberes locales y prácticas científicas en un escenario en el que cada vez es más difícil imponer límites entre acciones y mediaciones y donde mientras más mediada sea la producción del conocimiento mayor pareciera ser su nivel de complejidad. En este sentido, convendrá asumir otros dos supuestos teóricos que nos acompañen en esta empresa.

El primero se relaciona con el conocimiento local. Nuestro interés no radica en identificar sistemas cognitivos en función de sus principios generadores (D’Andrade 1995). No se trata de una aproximación puramente formal al tema. Por el contrario nuestro interés es histórico y radica en la estrecha e indisociable vinculación que se establece entre los sistemas cognitivos y los sistemas de vida, vinculo según el cual cada acto de conocimiento produce un mundo nuevo (Escobar 1999: 10). El saber, el ser y el hacer son, de este modo, indisociables. Scott (1998: 313) ha usado el concepto de metis a fin de representar el amplio campo de destrezas prácticas y de inteligencia adquirida en la respuesta que se brinda a las siempre cambiantes condiciones del ambiente. De aquí puede derivarse la noción, como lo hace Ingold (1995), según la cual el conocimiento del mundo se traduce en una destreza creciente de involucramiento en el mundo. El conocimiento local, en este sentido, se vincula más bien a las capacidades que los actores tienen para hacer uso de sus saberes en aras de alcanzar las articulaciones culturalmente establecidas entre la práctica social y el entorno.

El segundo de nuestros supuestos se vincula con la traducción socioespacial de los saberes a partir de las prácticas discursivas de los propios actores. Al asumir esta perspectiva partimos de una definición tomada del campo de la ecología política, toda vez que nuestro interés radica en examinar las diversas articulaciones de la historia y la biología y las mediaciones culturales a través de las que tales articulaciones se establecen (Escobar 1999: 3). Desde esta mirada, los actores engendran el entorno a partir de las concepciones culturales creadas en la relación con el, el cual, a su vez, contribuye a dar vida a esos actores (Kearney 1984). Empero, tal como lo sugiere Scott (1998: 311), en la producción del paisaje compiten el conocimiento científico y el conocimiento práctico. Se trata de una lucha política por establecer la hegemonía institucional entre los expertos y los grupos locales, hegemonía que se traduce, sugerimos, en una formación espacial específica. Escobar (1999: 10) ha descrito tales formaciones con el concepto de regimenes de la naturaleza, y tras su argumentación subyace la noción de lo orgánico entendido como el despliegue de la vida social en términos topológicos al interior de un campo generativo.

Apoyados en esta mirada nos es posible acompañar la experiencia del Laboratorio de Biología Marina de la Universidad Austral de Chile en Mehuín para derivar de tal experiencia algunos aprendizajes significativos sobre la relación entre ciencia y comunidad. Con ello pretendemos iluminar las concomitancias invisibles de la actividad científica en su entorno social, subrayando así el que, al menos, un aspecto de la producción de conocimiento se inerva con el mundo de vida de una comunidad. Esta inervación se verifica a nivel del paisaje peculiar, único, originada por la acción de las poblaciones locales.

El Origen

El Laboratorio de Biología Marina de la Universidad Austral de Chile fue creado por el doctor Ernst F. Kilian al finalizar la década de 1950, tras la fundación en 1956 del Instituto de Zoología que hoy lleva su nombre. La inaccesibilidad de la costa en las inmediaciones de Valdivia, sirvió de fundamento para abrir el Laboratorio en la localidad de Mehuín que, aunque ubicada a no más de 60 kilómetros de distancia, era difícilmente accesible por vía terrestre, con los accidentes propios de una época en la que no había sino un puente colgante y caminos frecuentemente inundados.

No era, por supuesto, la única razón para llegar a Mehuín. La localidad, un pequeño balneario en el límite norte de la provincia de Valdivia, se ubica junto a la desembocadura del río Lingue, en la bahía de Maiquillahue, un lugar privilegiado, como lo son los estuarios del sur de Chile, para la reproducción de la rica flora y fauna (Pequeño ob.cit.). El doctor Eduardo Jaramillo, en entrevista del 12 de junio de 2003, recuerda que "desde que se creó la universidad hubo un fuerte impulso al área marina… Uno de los primeros alemanes de los viejos que llegaron acá fue el doctor Kilian que fundó este Instituto y después de un tiempo se lograron conseguir los dineros y se hizo una estación costera en Mehuín. Yo diría que fuera de Montemar, que en ese tiempo pertenecía a la [Universidad de] Chile, fue una de las primeras y una de las estaciones más activas en el área de ciencias del mar".

Las condiciones de aislamiento relativo favorecieron la edificación de un laboratorio que se constituyó en base de operaciones para varias generaciones de científicos que apasionadamente se recluían durante el verano completo para realizar sus investigaciones. Decenas de publicaciones científicas y la formación de un rico contingente de doctores son el testimonio de una fructífera iniciativa que se prolongó hasta 1996, año en que se desencadena el llamado Conflicto de Mehuín. Contamos diecinueve tesis de pre y postgrado desarrolladas por estudiantes de la Universidad Austral de Chile entre los años 1976 y 2001.

Desencuentro

El laboratorio no se edificó en terrenos vacíos. Por el contrario, la iniciativa fue posible gracias a la productiva relación con un lugareño que compartió sus terrenos y su tiempo como parte de esta empresa científica. Don Pacián Castro puede ser tenido como la legítima contraparte local del doctor Kilian. Hombre de pocas palabras, don Pacián entendió los alcances del proyecto que se implementaba en los faldeos de la propiedad. Sobre la base de ese entendido fue que se incorporó como funcionario de la Universidad Austral de Chile y tomó a su cargo no sólo la administración de la casa sino, además, el control y registro de toda la actividad que allí se desarrollaba. La ciencia por lo menos en lo que respecta a los registros de mareas, vientos y demases pasó a depender de la disposición permanente de don Pacián y su familia.

El Comité de Defensa de Mehuín, constituido a objeto de proteger la bahía de Maiquillahue frente a la instalación de ducto eferente de la Planta Valdivia de la empresa Celulosa Arauco Constitución (en adelante, CELCO). En carta dirigida al Director del Instituto de Zoología, con fecha 16 de septiembre de 1996, apela en sus reclamos a la relación de largo aliento sostenida con la Universidad Austral de Chile. "Desde antes del maremoto de 1960", dicen, "ya se hacía presente esta casa de estudios superiores en esta localidad". Continúan: "Recordamos al que fuera fundador del Instituto de Zoología en Valdivia y en 1959 gran impulsador del laboratorio de Biología Marina en Mehuín, nos referimos al doctor Ernest Kilian, Q.E.P.D.; nos preguntamos ¿porqué él eligió Mehuín?, sabiendo que era una zona de difícil acceso, sobrellevando grandes dificultades e incluso, la destrucción total del primer laboratorio, producto del citado maremoto de 1960, para luego, construir un nuevo laboratorio del cual han surgido excelentes profesionales, admirados, tanto en Chile, como en el extranjero. Hoy, al hacernos ésta pregunta, nos da la respuesta quién fuera el brazo derecho del doctor Kilian, nos referimos a don Pacián Castro Molina, quién laboró por casi 30 años al servicio de la Universidad Austral, en sus instalaciones de Mehuín: ‘El doctor Kilian siempre insistió en Mehuín porque era y es el lugar apropiado para todo estudio científico, por la gran diversidad en su flora y fauna, lugar que por su pureza es ideal para todo tipo de investigación científica’. Además, por la gran importancia de que en Mehuín exista una reserva marina, área exclusiva para la investigación de las más diversas formas de vida existente en la zona, lugar en que hemos visto a numerosos estudiantes chilenos, como también extranjeros, zona declarada como semillero de mariscos, como son los erizos, locos, caracoles, lapas, piures, jaibas, estrellas de mar, y muchos otros".

La comunidad, como lo recuerdan algunos de los científicos allí formados, los "ahijó". Los vieron llegar con las torpezas propias de hombres y mujeres urbanas y, a no ser por la buena voluntad de los anfitriones, algunos habrían arriesgado mutilaciones y otras desgracias por el inadecuado manejo de aperos y embarcaciones.

Pero como lo recuerda uno de estos investigadores, "así como nos enseñaron a operar en el mar, ellos aprendieron del doctor Kilian cosas que jamás habían siquiera sospechado de la bahía". En efecto, la relación fue de aprendizajes recíprocos. Si algo pudiera reprocharse a estos interlocutores es el no haber sabido nunca lo que unos estaban aprendiendo de los otros. Una de las estudiantes que en este tiempo se formaba en Mehuín reconoce: "Para nosotros la relación era muy simple, ellos acarreaban nuestros botes y equipos, y nada más. Nunca supimos más de ellos ni de lo que nosotros significábamos para ellos".

En palabras de quien fuera el presidente del Comité de Defensa de Mehuín, Jimmy Becerra: "Nosotros siempre les prestamos ayuda a los gallos, nosotros les respetábamos los sectores que tenían, nunca nos metíamos a trabajar ahí, sino que les íbamos a cuidar inclusive, cuando perdían los materiales que usaban nosotros los pillábamos y se los íbamos a entregar. Preocupados porque … es un lujo que una universidad tenga en un sector algo, pero la primera vez que le pides ayuda a la universidad te la niega, te traiciona, fue una traición" (entrevista de 20 de abril de 2002).

Desenlace

Fue justamente este desencuentro entre investigadores y lugareños el que transformó una relación de convivencia amistosa en una explosión de reproches y recriminaciones incontrarrestables. Cuando CELCO inicia sus estudios para iniciar la construcción de la planta más grande de Sudamérica, escoge el río Cruces como efluente natural para su proyecto. La presencia de expertos de la Universidad Austral de Chile no había generado inquietud entre los residentes de Mehuín. Al cabo, se trataba de una situación distante que aparentemente no tenía relación con ellos. Ya entonces la empresa había suscrito un acuerdo de trabajo con la Universidad Austral de Chile, el cual, según se desprende de la lectura del diario La Nación, no había trascendido.

En el periódico se señala que el convenio establecía que "un grupo de académicos trabajara en los fundamentos científicos del estudio de impacto del proyecto, fase conocida como ‘estudio de línea base’. Entre los académicos estuvo él director del Instituto de Zoología, Roberto Schlatter, quien explicó que del trabajo realizado, la empresa objetó y eliminó todos los aspectos importantes señalados como impactos sobre el río y el santuario … Schlatter dijo que luego de una reunión entre los científicos, la empresa y la consultora Geotécnica, ‘nunca conocimos en qué estado quedó nuestro trabajo, porque no participamos en la redacción fina’. Sostiene que el estudio de impacto fue presentado ‘sólo con fundamentos sobre el comportamiento del río y del santuario en invierno, porque lo que ocurre en verano, período más critico, recién lo estamos terminando’. Esto se destaca en el informe técnico de los servicios del Estado que evaluaron el impacto … El zoólogo relata que la relación con los ejecutivos ‘fue áspera, porque ellos querían sacar todo rápido, y eso es poco serio para un trabajo científico’.

La resistencia que genera la intervención en el río Cruces, Santuario de la Naturaleza, fuerza a la empresa a buscar alternativas para la evacuación de sus desechos líquidos. Los infortunios se suceden, escapando al control de sus ejecutores. Se entiende que los imperativos de progreso y crecimiento no pueden ser soslayados y los científicos se disponen a advertir los efectos negativos que el impacto de la nueva planta pudiera tener. Así, procuran encarar el problema a partir de su experiencia: "Yo armé un equipo", señala uno de ellos, "de unas dieciocho personas, donde, por supuesto, estaba la parte ecología, biología, la química, la microbiología, la oceanografía, todo". El equipo se sabe competente para encarar el tema desde una mejor perspectiva de lo que lo haría una consultora. "Si lo hacemos nosotros, se va a hacer en nuestros términos y el ducto se colocará donde el estudio diga, o sea si el estudio dice que le ducto tiene que tener quince kilómetros, tendrá quince kilómetros, no vengan a decir ustedes que el ducto lo van a poner a quinientos metros porque el estudio no está hecho".

Sin embargo, CELCO prescinde, una vez más del expertizaje de la Universidad y contrata los servicios de una consultora – Geovenor. A fin de asegurar una aprobación del estudio de impacto ambiental, los consultores entran solapadamente en Mehuín a realizar los estudios de batimetría. La confesión inesperada de uno de los técnicos desata la guerra en Mehuín. Así lo informa el Diario Austral de Valdivia en su edición de 21 de junio de 1996:

"De acuerdo a lo explicado al Diario Austral, la comunidad de Mehuín tuvo conocimiento recién el lunes [17 de junio de 1996] de que se pensaba instalar un ducto en la playa grande para arrojar los desechos’ de la planta de celulosa. La información la obtuvieron los pescadores de manera casual, puesto que les inquietó la presencia de varios sujetos perforando el terreno. Al consultarles el motivo de las perforaciones, ‘éstos nos señalaron que habían sido contratados por la empresa Celulosa Arauco para efectuar los estudios preliminares para la instalación de plataformas, en las cuales se iba instalar un viaducto que traería los residuos’, comentó el presidente del sindicato de pescadores, Jimmy Becerra" (7). Los pobladores se sienten profundamente engañados, se organizan y fuerzan la retirada de los técnicos.

Al tiempo exigen una reunión con las autoridades edilicias y la empresa, reunión que se verifica el miércoles 19 de junio de 1996. La reunión, como lo informa el Diario Austral de Valdivia, comienza a las 15:30 horas "en la Municipalidad de Mariquina y se extendió por casi tres horas. Asistieron el Gobernador Provincial, Jorge Vives; el jefe de gabinete del gobernador, Cristhián Castro; el alcalde sanjosino, Rolando Mitre; el académico de la Universidad Austral de Chile Eduardo Jaramillo; el gerente general del proyecto de la planta de celulosa, Víctor Renner y el ejecutivo Mario Urrutia. La comunidad fue representada por un comité integrado por Jimmy Becerra, Eliab Viguera, Oscar Muñoz, Marcial Stegmayer, Jorge Chodowiski, Hernán Pacheco, Walterio Sidler, Edith García y Rosa Vilugrón".

En este grupo de dirigentes locales, la figura de Eliab Viguera es clave. Como lo recuerda José Caniulaf en entrevista del 12 de agosto de 2003, Viguera "trabajaba en la Universidad Austral, era cuidador de la Universidad Austral, para cuidar unos semilleros, una zona experimental que tenían, ahí en los roqueríos". Su participación en el Comité de Defensa "le costó el trabajo a Eliab Viguera … Lo despidieron porque un dirigente tiene que hablar, un dirigente que no habla, mejor que no sea dirigente, entonces le pasó como el pez que muere por la boca, pero fue muy buen dirigente, fue muy transparente".

Eliab Viguera, quien, según José Caniulaf "anduvo de a pie, puso de su parte humana para andar por los cerros caminando" no sólo representó los intereses de la comunidad local sino la presencia de esa "otra universidad" de la que sus protagonistas formales no tenían conciencia.

"Entrevistados los mehuinenses", prosigue el periódico en su nota de 19 de junio de 1996, "Oscar Muñoz, Eliab Viguera y Jimmy Becerra sobre los temas tratados y el resultado de la misma, señalaron que les quedó claro que la Celulosa Arauco insistirá en la instalación del ducto y que tendrán que permanecer alertas para evitar ser engañados … Afirmaron que durante la reunión el gerente general Víctor Renner les señaló que movería todas sus influencias para lograr su objetivo. ‘Fue un diálogo cerrado pues el gerente no cede en su posición y no entiende razones, quiere que nosotros nos acomodemos a ellos’".

El segundo traspiés ocurre con motivo de este encuentro. Tal como lo narra el investigador afectado: "Al ir a presentar el proyecto al Consejo Municipal de San José de la Mariquina el [Gerente de CELCO], Víctor Renner, me dice, ‘¿Tú vas a la reunión?’. Sí, tengo que ir, le contesté". El Gerente le invita a ir en su vehículo "porque en ese tiempo tenía un solo vehículo y mi mujer lo andaba ocupando". "El gran pecado fue llegar al Consejo con los de la empresa y ahí se armó la guerra. Ahí había gente, qué se yo, y ahí se dijo que nosotros no podíamos trabajar más allá, porque cualquier cosa que nosotros trabajáramos allá iba a ser usada por la celulosa para hacer el ducto".

La misma escena es descrita, desde el otro lado, por Eliab Viguera. "La relación se echó a perder, por supuesto, casi en un comienzo del conflicto", dice en entrevista de fecha de 1 de agosto de 2002, "se echó a perder empezando en una reunión, la única, la primera y única reunión que tuvimos nosotros con CELCO. Ahí estaba Urrutia, estaba Victor Renner, estaba como mediador Jorge Vives, que era gobernador de Valdivia, de la provincia, estaba el subrogante, el Cristian Castro, pero hubieron varias gente en esa reunión que nosotros … El alcalde [llamó a esta reunión] viendo el problema que se había armado cuando nosotros paramos las labores de esta empresa que vinieron a hacer unas prospecciones en la playa, para la sustentabilidad de terreno, para poder después llevar algunos análisis para la instalación del futuro ducto. Cuando paramos las obras ese día fue cuando se hizo la reunión y mandamos a llamar al alcalde. Bueno, el alcalde en vista de que la cosa se puso seria, él fue el que quiso, o sea el fue el que gestó la reunión con la gente de CELCO. La gente de CELCO tenía que venir, por supuesto, porque tenía que dar ... Nosotros queríamos oír de parte de ellos que es lo que pretendían en Mehuín, pero lo novedoso es que en esa reunión, que fue un día miércoles 19 de Junio a las tres de la tarde, apareció la gente de CELCO y apareció con mi jefe … y ahí nos sorprendimos, me sorprendí yo y se sorprendió él cuando nos encontramos cara a cara".

Viguera continúa su relato diciendo: "Así que de ahí se sentó en un rincón por ahí en la sala donde se hizo la reunión. En esa reunión se gestaron varias preguntas, después de que la empresa hizo una disertación maravillosa de la tandalá de millones que iban a allegar acá. Por supuesto … que nosotros rechazamos de planta, ahí casi nos agarramos, un poco más, cinco minutos más y salimos todos agarrados para afuera. Pero, en esa reunión el gobernador Vives hace una pregunta, una pregunta clave, y yo creo que fue el equívoco de él al hacer esta pregunta que involucró a otra gente y dijo con estas palabras: ‘Si hubiese aquí, en esta sala, que dijera o supiera el daño que pudiera ocurrir con este asunto, inmediatamente esto no podría ser’. Y … mi jefe, murió piola [se mantuvo en silencio]. No dijo nada, obvio que era la voz más autorizada para hablar de lo que podría haber ocurrido aquí, porque él estuvo por años haciendo estudios aquí en Mehuín, en el área de Mehuín, conocía bien lo que podía ocurrir. No me venga a decir que tenía que ver primero lo que iba a pasar al lanzar el chorro para saber lo que iba a ocurrir en el alrededor, pero él se quedó callado … Después nosotros nos informamos, la universidad no era ahí que recién estaba tratando de … hacer algo con la empresa sino que la universidad ya había hecho estudios anteriores con lo que respectaba a este estudio base con lo que era el río Cruces, ahí supimos que la universidad ya había estado trabajando con la empresa".

La imagen que se proyecta es que la Universidad consiente en la construcción del ducto si las precauciones técnicas son adoptadas. Así se señala en una nota periodística publicada en El Mercurio de Santiago, con fecha 19 de agosto de 1997: "El depósito de los efluentes originados por la Planta Valdivia de Celulosa Arauco y Constitución en la bahía de Maiquillahue, en Mehuín, no ocasionaría mayores alteraciones en ese ecosistema, pero la empresa debería alargar aún más el emisario submarino que los llevará hasta ese lugar y financiar investigaciones científicas para precisar sus efectos en esa zona, plantearon académicos de la Universidad Austral de Chile (UACh) al comentar los alcances del estudio de impacto ambiental presentado por CELCO a la Comisión Nacional del Medio Ambiente (CONAMA) de la X Región". Más adelante, en el mismo artículo se expresa: "Según el doctor Hugo Campos [hoy fallecido] —zoólogo y connotado especialista en contaminación de sistemas acuáticos—, el tratamiento primario y secundario que recibirán las aguas sobrantes del proceso industrial permitirá purificar de manera importante el líquido, disminuyendo los efectos adversos que podría originar en la bahía. Mientras el primario extrae los residuos sólidos mediante un proceso gravitacional, el segundo destruye la carga orgánica e inorgánica mediante la acción de bacterias … Recordó Campos que el mar, debido a su salinidad, es un buen bactericida y que los niveles de concentración de nitrógeno y fósforo ‘no serán tan relevantes’ debido a la hidrodinámica de las corrientes marinas. Valoró el que CELCO pretenda utilizar el proceso ‘kraft’ en la elaboración de celulosa, ya que ello reduce considerablemente los niveles de cloro en el agua" (8).

De ahí en adelante se asume, por lo menos desde la perspectiva de la comunidad, que la universidad se encuentra vinculada con la empresa, supuesto aparentemente infundado pero que, para los efectos del presente análisis, resulta ser decisivo. Edith García, dirigente del Comité de Defensa de Mehuín señala en entrevista del 13 de abril de 2002 que el investigador la reconoció en aquella reunión. "Estaba como experto, el que más sabía. ‘Usted me desilusiona’, le dije, ‘pero más puede el dinero’ … La opinión de él era pagada"

Más todavía, la comunidad reclama a la autoridad universitaria un pronunciamiento. Como lo sostiene el investigador Wlademir Steffens (entrevista de fecha 12 de junio de 2003), "Mehuín se sentía orgulloso de tener un laboratorio de la universidad, entonces ellos esperaron una respuesta distinta, obviamente que les dieran el lado a ellos y no a la empresa".

En la carta antes citada, el Comité de Defensa de Mehuín ya en 1996 reclama una respuesta de la Casa de Estudios: "Sr. Director", dicen, "creemos que es tiempo ya de que la Universidad Austral de Chile se pronuncie públicamente con respecto a la gran amenaza que se nos viene con lo referente a la contaminación, a la que seremos expuestos y sometidos … Sólo queremos decir que es la más grande de las locuras lo que pretende ésta empresa. Ustedes tienen la palabra".

Aunque el Rector había expresado públicamente sus reparos a los "megaproyectos" en entrevista ofrecida al diario La Nación el 19 de junio de 1996 y en la que señala que "el aporte concreto al desarrollo de las regiones de los megaproyectos de inversión no es tan claro y generalmente se sobredimensiona ... Por su magnitud, aportan a la macroeconomía del país, [pero] lo que queda en las regiones es muy poco … Para la región habría sido mucho más beneficioso que se hubieran desarrollado mil proyectos de un millón de dólares cada uno, que uno solo de mil millones", la Universidad responde al Comité de Defensa de Mehuín:

"1. La Universidad Austral de Chile es una comunidad de estudio dedicada a la persecución del conocimiento. Por definición, en consecuencia, no puede adoptar apriorísticamente partido a favor o en contra de la realización de cualquier proyecto industrial, de la índole que sea. Por el contrario debe aguardar y garantizar a la sociedad la más estricta neutralidad científica en la determinación y evaluación de los impactos, tanto humanos como ambientales, de un proyecto dado. 2. Como directa consecuencia de las aseveraciones anteriores, se deduce el hecho de que la Universidad no puede estar en contra de la realización de los estudios científicos, técnicos o antropológicos que conduzcan a la determinación y evaluación ante dichas. 3. Muy por el contrario el Rector Max-Neef cree firmemente que la oposición a la realización de los ante dichos estudios deja de ser legítima cuando se emplea la fuerza y en cualquier caso, provoca el debilitamiento –o el aborto- de la naciente institucionalidad ambiental que es necesaria para que el país logre acercarse a la meta de combinar desarrollo económico y respeto medioambiental, para lograr de ese modo el imperativo del desarrollo humano sostenible. 4. A través de esta declaración pública, el Rector reafirma lo que ha expresado privadamente en numerosas ocasiones: El caso de Celulosa Arauco representa un desafío y una oportunidad para demostrar que aquello que ha de hacerse, debe hacerse bien. Por ello, tanto los propulsores como sus opositores deben actuar conforme a Derecho y cumplir de la manera más perfecta posible las exigencias ambientales que posibiliten, con sólidos fundamentos científicos, determinar la conveniencia o no de su concreción" (Diario Austral de Valdivia, 17 de abril de 1997) (9).

Definitivamente la Universidad nos ha traicionado (10). Así lo perciben y plantean los dirigentes del Comité de Defensa de Mehuín, percepción que les lleva a tomar una decisión no menor: cerrar el laboratorio e impedir el acceso de los científicos a la localidad. La razón de esta decisión la explica Eliab Viguera, en la citada entrevista de 1 de agosto del 2002:

"Cuando el proyecto fue avanzando y adquirimos mayor conocimiento con respecto a lo que podía pasar, yo me di cuenta, personalmente, y me interesé en saber qué era lo que la Comisión Regional del Medio Ambiente, a través de algunas instituciones, le estaban pidiendo o requiriendo a la empresa de hacer en Mehuín. Entonces empecé a leer, y muchos de esos trabajos, muchas de esas cosas que le estaban requiriendo, tenían que ver, claro, por supuesto, con cosas que en algún grado … yo, como empleado de la universidad, hacía en las labores que me mandaba mi jefe y su grupo. [Estas cosas] podrían incurrir directa o indirectamente a colaborar en la obtención de antecedentes de parte de la empresa. Eso me obligó a que yo informara – para mi propio mal por supuesto [se refiere a su despido] – yo hice ver esto en reunión de comité, que no era prudente dejar que la universidad siguiera haciendo estudios en el área que respectaba a la playa, ni menos en el área submarina de la playa, ni en el intermareal, porque eso iba a colaborar un estudio más directo para la empresa".

"Fue así que, con esos antecedentes, el pueblo dijo, la dirección del comité dijo: ‘Esto no puede seguir de parte de la universidad, como vamos a permitir que la universidad siga trabajando si nos va a estar haciendo daño’. Y por otra parte nosotros habíamos pedido ayuda, antes de conocer más antecedentes al respecto, pero habíamos pedido ayuda como institución que era del pueblo, que tenía bienes en el pueblo, habíamos pedido a la universidad, por intermedio del Instituto de Zoología, que nos ayudara, que sacara la cara, por así decirlo, científica y que nos ayudara, que los científicos dijeran que no, aún sin la necesidad de hacer los estudios. Fueron cartas que fueron enviadas, lo cual las respuestas fueron negativas, que ellos entendían lo que estaba pasando y que la única forma de colaborar, la única forma que ellos podían colaborar era que una vez instalado el emisario aquí en Mehuín, todas las instalaciones que ellos tienen aquí iban a servir como centro para un monitoreo. Entonces, si ellos veían que el asunto estaba contaminando, recién ellos iban a decir que esto estaba contaminando, ellos iban a ser la voz. Ellos iba a ser la voz autorizada para decir: ‘Esto aquí no puede ser’. O sea es una burla, o sea es lo mismo que te estén diciendo: ‘No, no te vamos a colaborar no más’. Y en base a todos esos antecedentes, obvio que eso fue acrecentando las diferencias y el odio, se podría decir, contra la universidad. Bueno, así se gestó lo que pasó, nuestras desavenencias".

El Comité de Defensa de Mehuín, en carta dirigida por el Director del Instituto de Zoología a su Presidente, con fecha 27 de septiembre de 1996, recibió, en efecto, la siguiente respuesta a sus demandas:

"Acuso recibo de su carta del 16 del presente. Sobre tal nota, cumplo en informarle que ella fue materia de análisis del último Claustro Ordinario del Instituto de Zoología ‘Ernst F. Kilian’, efectuado el pasado miércoles 25 del actual. En atención a su consulta el Claustro acordó, por la unanimidad de sus miembros, la siguiente respuesta: ‘El Instituto de Zoología "Ernst F. Kilian" mantiene en Mehuín un Laboratorio Costero cuyo futuro es parte de las preocupaciones académicas y administrativas de esta Unidad. Los miembros del Instituto de Zoología están convencidos que para encontrar soluciones adecuadas, a problemas como el que plantea el Comité de Defensa de Mehuín, es necesario realizar estudios pertinentes e igualmente adecuados. En este sentido, el Laboratorio Costero podría ser un centro de trabajo valioso para realizar tales estudios y/o mantener actividades de control y monitoreo ... Como Ud. probablemente sabe, este Instituto ha realizado continuos esfuerzos por desarrollar las ciencias marinas en la X Región y particularmente en las costas valdivianas. Es por esta razón que hace muchos años se fundó el Laboratorio Costero en Mehuín. Por la misma causa, existe un cúmulo de información referida a la estructura de la fauna y la flora de la zona de Mehuín, contribución académica de la cual el Instituto está legítimamente orgulloso .. En relación a su consulta específica, al Instituto de Zoología no se le ha solicitado intervenir en ningún estudio dirigido a evaluar los eventuales efectos ambientales de la instalación de vías de eliminación de sustancias o deshechos industriales la Ba. de Maiquillahue, por parte de la proyectada Planta de Celulosa a la Ud. alude en su carta. Sin embargo, ello no obsta para que en el futuro este Instituto participe en tales estudios, en virtud del eventual llamado de la autoridad competente".

Las relaciones entre la comunidad y la universidad habían llegado a su fin. La última manifestación ocurre en el Campus Isla Teja, cuando la COREMA convoca a una reunión para la participación ciudadana. La comunidad de Mehuín se niega a asistir y, en cambio, lo hacen las mujeres de los pescadores quienes ofrecen a los concurrentes choros zapato y choros maltones como testimonio de la riqueza que, en la perspectiva de ellos, el ducto va a destruir. Como lacónicamente lo informa El Mercurio de Santiago en su edición del 15 de octubre de 1997: "Por su lado, el Comité de Defensa de Mehuín tampoco asistió al encuentro. Sin embargo, realizaron una protesta a la entrada del salón e hicieron llegar a los organizadores una caja con mariscos extraídos de la bahía de Maiquillahue junto a una nota en la que señalaron su rechazo al encuentro ya que – en su opinión – éste pretendió legitimar la construcción de la planta, que implica una inversión superior a los US$1.000 millones".

El relato de Nancy Poblete en el grupo de discusión de 6 de mayo de 2003 es más elocuente: "Ahí en la universidad donde hacen reunión, bonito en todo caso, y después pasamos a conocer el jardín botánico. Y ya cuando se nos escapó el indio empezamos a tirar choros, choros iban y choros venían, tuvieron que salir el hombre, y después seguimos al gobernador y se escapó. ¿Te acuerdas cuando la Olga le decía: ‘Usted sabe que nos va a contaminar, ¿sí o no? Usted sabe cierto que nos va a contaminar, ¿sí o no?’ Sí o no a cada rato, y le decía viejo tal por cual, viejo de tu madre, hijo de tu madre, le decía pero de todo, y el gobernador pero calladito bajo la escalera y nosotros le decíamos: ‘Cállate Olga, no digas insolencias, no digas insolencias’. Y ‘no’ decía ella, ‘si este viejo tal por cual’. Pero estuvo genial ese paseo y de paso conocimos también un poco. No conocía la universidad. Y fuimos puras mujeres, no fue ningún hombre".

Los Aprendizajes

Empero, el principal de los desenlaces no es la ruptura. Más trascendente para nuestro entendimiento es el aprendizaje que la comunidad experimenta en esta relación y, sobre todo, el uso que de estos aprendizajes hacen en el contexto del conflicto y frente a futuras situaciones de tensión ambiental. Edith García, integrante del Comité de Defensa de Mehuín, señala como, a partir de una intuición, se desencadena en ellos la necesidad de informarse acerca del entorno del que son parte. Así lo expresa en entrevista de 13 de abril de 2002: "Por pura intuición se impidió que se hicieran los estudios. Nos pusimos de acuerdo para que nadie a entrara [a] hacer nada en Mehuín, hasta que nosotros no fuéramos informados".

El conflicto permite reconfigurar la percepción que se tiene del paisaje local. De ello se desprenden nuevos significados que ayudan, primero, a articular la argumentación acerca del conflicto ambiental incorporando el lenguaje científico como una importante estrategia retórica; segundo, a comprender aspectos hasta entonces desconocidos del funcionamiento del ecosistema local; tercero, a actuar de una manera distinta frente a su medio, y, cuarto, usar el conocimiento adquirido a través del conflicto como una herramienta para encarar nuevas situaciones ambientales.

En la recopilación de información por parte de la comunidad y del Comité de Defensa, cupo un rol especial a Teresa Castro quien, a la sazón, vivía y colaboraba en los terrenos del Laboratorio. Importante resulta subrayar que, a pesar que la literatura antropológica tiende a describir el conocimiento – y el conocimiento local en particular – de modo genérico, la acción de Teresa Castro demuestra que hay una distribución desigual de los distintos tipos de saberes, dependiendo de las circunstancias e intereses de cada persona en la comunidad. Un testimonio es el que al respecto Teresa brinda, mujer que en justicia puede ser descrita como la figura intelectual del movimiento, la fuente indispensable para toda declaración pública o comunicado con la empresa. En entrevista efectuada el 10 de noviembre de 2001 señala:

"Yo me crié dentro de lo que es formación de estudiantes de zoología marina aquí, en el laboratorio de Mehuín. O sea no toda la gente tuvo la suerte que yo tuve, que siempre me vi involucrada con mucha gente que llegaron siendo alumnos, después profesores y ahora en estos momentos hay doctores. Entonces yo me veía que no era yo lo valioso sino el conocimiento que yo adquirí desde niña, eso tenía que ser útil o sea no podía hacerme yo la tonta con todo lo que yo sabía. Y bueno la experiencia yo la tenía, pero yo lo que necesitaban era tener la información en mis manos, las publicaciones de la parte que te decía yo, por ejemplo ecológica, biológica en Mehuín, yo tenía que tener esa información en mis manos, no podía yo trabajar sin esa información".

"Y llega el momento cuando el gobierno empieza a pedirnos nosotros... ¿Y por que no [instalar el ducto]? … Cuando a nosotros nos ponen sobre la mesa … cuando nos ponen técnicos, personas especialistas, y cuando empieza a decir [el senador] Gabriel Valdés … que nosotros estábamos tontos, que no podíamos ser así, que no podíamos reaccionar así ante tal bendición prácticamente que nos venía a nosotros, porque con los compuestos organoflorados en Canadá los peces y las algas crecían enormemente, o sea iba a ser un beneficio pero maravilloso. Que como nosotros íbamos a ser tan ignorantes y no íbamos a aceptar esto. Entonces yo empecé a buscar información, llegué al documental que tiene Jacques Cousteau sobre lo que pasó en el mar Báltico, con los compuestos organoflorados, que una vez así en el pasar así de ver televisión yo lo vi, entonces me pareció que había sido una aberración inmensa que hicieron … Entonces empezó mi mente a trabajar de una manera rápida, era necesario de poder trabajar rápido, y trabajar en una forma segura y yo ahí entré a preocuparme tanto, tanto, tanto, que ya llegué a la universidad . . . en ese tiempo yo trabajaba en proyectos con zoología, en un proyecto de mesoderma, de machas".

"Voy a la universidad a buscar yo ayuda a las publicaciones que necesitaba. Y más fue para poder empezar a enfrentar la situación con los técnicos que había puesto la empresa, son técnicos, ahí vamos a buscar los diarios para verlos, unos técnicos pero con unos títulos, mijita, o sea de peso pesado ... Ellos habían estudiado afuera y que ellos decían que nosotros estábamos completamente equivocados, pero eran como tres o cuatro declaraciones que salieron en el Diario Austral [de Valdivia]. Entonces yo dije: ‘No, esto no puede ser’ ... Yo lo que quería finalmente era que detrás de cada documento o de cada declaración que nosotros hiciésemos, hubiese un documento apoyándonos y detrás de cada documento finalmente tener también nosotros un especialista, una persona que nos ayudara".

Esta información se incorpora en los primeros pronunciamientos de la comunidad organizada frente a la construcción del ducto. En el Boletín Nº 1, publicado el 1 de octubre de 1996, editado por el Comité de Defensa (y en el cual se advierte la evidente colaboración de organismos ambientalistas), se denuncia:

"La planta de celulosa utiliza un proceso llamado kraft para producir pulpa blanqueada para papel. Este proceso es en base a dióxido de cloro, de otras substancias químicas y el uso de abundante agua dulce que la planta tomará del Río Cruces. Entra las substancias químicas que acarreará el ducto se encuentran los compuestos organoclorados sintéticos (sustancias tóxicas, de las cuales existen miles muchas de ellas sin ser todavía identificadas). Dos tipos de organoclorados son particularmente peligrosos: las dioxinas y los furanos. Estos pueden permanecer en el ambiente por muchísimos años sin degradarse y tienden a acumularse en los ecosistemas, especialmente en los organismos que filtran, como choros, machas, almejas y piures, y por supuesto en los peces y en quienes consumen estos productos … Existen muchas evidencias científicas que demuestran que los organoclorados pueden alterar el funcionamiento del organismo humano. Por ejemplo modificar los niveles hormonales, causar defectos al nacimiento e infertilidad en hombres y mujeres, dañar las funciones mentales en niños, causar cáncer y destruir el sistema inmunológico … En Chile hoy, no hay quien realice análisis de dioxinas, ni de muchos de los compuestos peligrosos, por lo tanto su presencia en los ecosistemas no se pueden medir. Sólo se mide la presencia total de organoclorados, llamados en grupo AOX, sin medir su toxicidad ... Esto quiere decir aunque no se vean y no se huelan, pequeñas cantidades de estas substancias se acumularán en la bahía y se dispersarán a caletas cercanas, afectando a los productos que tradicionalmente se pescan y a quienes los consumen. Por ello el ducto es de alto riesgo para Mehuín y las Caletas aledañas, aún considerando que las aguas contaminadas tienen un tratamiento secundario. A eso hay que agregar los derrames producidos por fallas humanas o accidentes, que estas plantas siempre tienen. El riesgo aumenta aún más".

"¿Qué efecto tendrá el efluente o vertido del ducto en Mehuín?", se pregunta la editorial de este Boletín, y se entrega la siguiente respuesta: "El ducto tendrá efectos económicos, ecológicos, sociales y culturales negativos. Hay riesgo real que la población de peces disminuya su tasa de reproducción, como ya se observó en estudios realizados en Suecia en el Golfo de Bothnia en 1989 - 90. Igual información resultó de los estudios de la Agencia Ambiental Canadiense en 1993, en la Costa de Columbia Británica. También disminuirá la tasa de producción de choros, que son cultivados intensivamente en el Río Lingue. En Chile ya se ha demostrado que la lignina eliminada por las plantas de celulosa interfiere con el sistema de adherencia de los choros que les permite cementarse a un sustrato y crecer. Las malformaciones del aparato reproductor de los peces y de otros organismos que producen las dioxinas y otros organoclorados disminuirá la producción pesquera de la zona. Esto además influirá en el turismo por cuanto muchas personas no querrán con sumir mariscos en la zona y no querrán exponerse a aguas contaminadas. Como en Chile no hay capacidad técnica para monitorear estas sustancias en las aguas no se podrá reclamar a la planta de celulosa por la pérdida de recursos marinos o los impactos a la salud de sus habitantes".

La bahía de Maiquillahue cobra nuevos significados para sus habitantes. En la citada entrevista de 13 de abril de 2002, Edith García asegura que "nos informamos de lo que teníamos, de nuestro estuario. Saber toda la vida que había ahí, que había peces que se reproducían. Teníamos que empezar a informarnos. La Universidad Austral de Chile nos entregaba información bajo cuerda". Así se enteraron, por ejemplo, acerca de qué profundidad tenía la bahía. "Era muy baja, no servía para la empresa", asegura Edith en la misma entrevista.

Según Walterio Sidhler, en entrevista de fecha 30 de julio de 2002, el aprendizaje ha llevado a la comunidad a valorar de otro modo su entorno: "Lo único que tiene claro la gente, es que no van a permitir nunca más un estudio así a ojos cerrados … Saben que tienen que ir tratando de hacer las cosas un poco mejor".

Este aprendizaje queda de manifiesto en el Boletín Nº 3 que el Comité de Defensa de Mehuín (s.f.) edita, aún cuando se sigue advirtiendo el influjo de las organizaciones ambientalistas que apoyan al Comité. Allí se señala: "Las playas de Mehuín han sido ofrecidas por el gobierno como alternativa al grupo Angelini, para que arroje directamente al mar lo de una proyectada planta de celulosa ... De esta forma, el conglomerado se ahorraría los costos de un sistema de tratamiento terciario, requerido originalmente para neutralizar en parte los residuos químicos organoclorados. Estos son compuestos cancerígenos y mutagénicos, escasamente biodegradables. Se acumulan en los tejidos de los organismos filtradores (machas, almejas, choritos) y de los peces, pasando por su consumo a los seres humanos. En función de su toxicidad, persistencia y bioacumulación, encabezan el listado de sustancias altamente nocivas para el medio marino, contenido en el Anexo 1 del "Protocolo para la protección del Pacífico contra la contaminación proveniente de fuentes terrestres", del cual nuestro país es signatario … Sin duda alguna que no parece razonable que un lugar en el que se cultivan y pescan alimentos para los seres humanos, sea al mismo tiempo un vertedero para desechos químicos tóxicos. Por ello la comunidad de Mehuín ha acuñado la frase: ‘Nuestro mar no es basurero’".

El saber, al modo señalado por Ingold (ob.cit.) es un hacer, una destreza creciente de involucramiento en el mundo, de modo que los aprendizajes habidos han de traducirse en nuevos modos de comportarse en el mundo. A ello apuntan las observaciones de María Hildenbrand, en entrevista de 30 de julio de 2002. Ella señala: "Claro, porque acá en el río habían problemas, la otra vez, por los puestos de pescado que botaban todo al río, los pescados que se les echan a perder...entonces ellos ahora ya saben que no pueden botar todo ese asunto al río, ellos ahora lo botan todo al camión y se va eso para la basura".

El saber adquirido se traduce en nuevas prácticas. María Hildebrand continúa en la misma entrevista: "Antes del conflicto, en la caleta, usted podía encontrar por todo lo que es el camino cabezas de pescado, choros botados, todas esas cosas que salían las botaban a la calle no mas, o al río. Cuando iba a venir el señor Rabindranath Quinteros, y nosotros ya teníamos la cocinería en la caleta, y yo salí a barrer mi frente y miré para todos los lados y vi que estaba con papeles y cuanta cosa y ya, dije yo, vamos a limpiar lo que es caleta. Ha quedado ese asunto de ir limpiar la caleta, ya no se ve ese desorden absoluto que había antes".

La información recabada y las nuevas prácticas se constituyen en una herramienta poderosa en la defensa de Mehuín. Tal como Eliab Viguera lo sostiene en entrevista de 1 de agosto de 2002: "Con todo lo que se reunió, con todo lo que se empezó a gestionar como antecedente … un informe que incluso fue enviado a las autoridades marítimas para corroborar lo que se estaba haciendo en este lugar. Era un informe, se podría decir, paralelo a lo que la empresa quería hacer".

Eliab Viguera subraya en la misma entrevista lo decisivo que el conocimiento científico resulta en su lucha. "Fue decisorio también en una parte del conflicto lo que se sabía en cuanto a lo técnico … De repente uno cree que era solamente la fuerza, o sea decir no porque no, y la choreza del pueblo … Había ya un avance a través del proyecto, un avance que era obvio que no podía desconocer la autoridad que nosotros, además [de ser] un centro pescador, habíamos avanzado notoriamente con respecto a las informaciones del proyecto. A lo que nosotros podíamos concluir con un proyecto, a lo que nosotros podíamos decir que podía ocurrir con el proyecto [dicho de] una forma más científica. Todo eso la autoridad lo empezó a ver, o sea, ya no se trataba de un pueblo que se ponía por oponer no más sino ya había una información también. Entonces todas esas cosas ya iban pesando más y ya iban colaborando mucho más para resolver el problema"

Una nueva concepción de mundo permite a los mehuinenses encarar de otro modo el futuro. Ejemplo de ello lo da Nancy Poblete al comentar, en el grupo de discusión de mujeres de 6 de mayo de 2003, las precauciones que la comunidad adopta frente a la construcción de un puente en el contexto de la Carretera de la Costa: "Cuando se hizo una reunión trataron ese tema en la junta de vecinos y dijeron que no, que no iba a ser posible el puente porque el asbesto que tiene cemento iba a dañar los bancos de choro naturales que hay, de río. Está eso conversándose pero tengo entendido que se va a oponer porque yo escuché eso por el sindicato, porque el cemento tiene asbesto y eso mata los bancos naturales".

Walterio Sidhler, en entrevista del 30 de julio de 2002, señala que "incluso la otra vez habían pensado colocar un relleno sanitario como le llaman ahora, ahí por puente Lingue. Entonces al tiro el sindicato ... al tiro se movilizaron, entonces ellos saben que eso es nocivo para ellos, para la vida marina, porque un relleno sanitario por ahí les viene a llenar el río de ... Y tienen viveros de choro y cuestiones, entonces no, altiro la contaminación".

De modo análogo, los Lafkenche, al sur del río Lingue, incorporan la idea de contaminación en su defensa de la tierra. En una entrevista grupal realizada el 26 de julio de 2003, Tito Lienlaf señala: "la tierra para un mapuche con el corazón bien puesto no va a llegar y pescarla un día como un objeto más. Es parte de nuestra vida, de nuestra subsistencia, y la contaminación si llega a existir en nuestra tierra, en nuestra ñukemapu, es que nosotros mismos nos estamos contaminando y nosotros acá no debiéramos ni debemos aceptar eso, como no se aceptó la venida del ducto y como no se aceptó el vertedero de aquí de Colihual y hay tantas otras cosas que tenemos amenazas, que la carretera de la costa por ejemplo, si la carretera de la costa pasa por acá, ¿qué es lo que va a pasar? Va a haber contaminación, porque ahora que son vehículos sacan su basura y dejan su desecho y tienen todo este trayecto de aquí a Los Venados llenos de basurales, entonces son cosas que nosotros hemos estado conversando y eso hay que de alguna forma ir parándolo".

Perspectivas

Mehuín representa un fracaso en las relaciones de una universidad con su entorno. Si sólo se tratara de un desencuentro más entre instituciones y personas no tendría mucho sentido elaborar sobre tal fracaso. Sin embargo, Mehuín entraña lecciones que son inevitables para asumir una perspectiva de diálogo social fundada en el quehacer propio de comunidades y universidades.

Lo medular del caso de Mehuín radica en la inconciencia con que deviene la vida universitaria en los mundos de vida de las comunidades. Semejante inconsciente se relaciona con una forma de entender la actividad científica, la cual, desde tal mirada, resulta ajena y extemporánea con respecto a las preocupaciones locales. Tal entendimiento se traduce en que finalmente se termine haciendo ciencia de espaldas a la comunidad.

Lo que Mehuín enseña es que tal entendimiento es ficticio y lo es en varios sentidos: Primero, la comunidad es testigo – involuntario si se quiere – de la actividad científica. Segundo, de esa vivencia la comunidad obtiene ciertos aprendizajes. Tercero, los aprendizajes derivados por la comunidad de la observación de los científicos se constituyen en parte del patrimonio local. Cuarto, que el patrimonio adquirido por los lugareños puede cobrar trascendencia según sean las condiciones históricas a que aquellos se enfrenten.

Estas cuatro lecciones del conflicto invitan a otras tantas acciones. De una parte, la comunicación es materia de consideración inicial en cualquier empresa científica que se intersecte con el mundo de las comunidades. Segundo, la reflexión en torno a los posibles impactos del quehacer científico a nivel comunitario debe acompañar cualquier iniciativa que se plantee en el contexto señalado. Tercero, toda vez que sea posible es importante explicitar los contenidos susceptibles de ser patrimonializados por la comunidad. Y, cuarto, que la naturaleza de la asociatividad entre universidad y comunidad debe ser explícita desde un comienzo.

Es importante señalar que en la perspectiva asumida en este artículo se presume que comunidad y universidad realizan actividades completamente diferentes entre sí y que el perfeccionamiento de su relación depende de la comunicación de estas actividades. Simultáneamente, se reconocen límites entre las posibilidades que se dan a partir de esta relación. Esta doble perspectiva tiene por objeto subrayar el carácter orgánico del diálogo social entre universidad y comunidad. De lo que se trata es pensar el mundo a partir de las especificidades propias y de los nexos que en entre aquellas se producen.

Finalmente, y a modo de ilustración de nuestro argumento general, diremos que una línea fructífera de interlocución comunidad-universidad que se dio en el caso de Mehuín fue la posibilidad de constituir a la comunidad, sobre la base de la asimilación de un conocimiento científico, en un verdadero custodio de su entorno.

Notas

1) La información usada en este artículo ha sido generada a través de los proyectos de investigación DID (UACH) 2002/89 y FODECYT 1030324. El material ha sido recolectado y sistematizado por el equipo conformado por la co-investigadora Debbie Guerra, la periodista Vanesa Naranjo, la tesista Daniela Pino y la ayudante Natalia Barría, además del autor.

2) Una versión de este artículo fue presentada el día 26 de noviembre de 2003 en el Seminario "Universidades y Diálogo Social: Experiencias Regionales", organizado por el del Programa Multidisciplinario para el Diálogo Social de la Universidad de Chile.

3) Tomado de Dreyfus and Rabinow (1982: 187).

4) Aunque de indudable interés, la relación que se establece entre la comunidad y la empresa, por una parte, y la universidad y la empresa, por la otra, no son materia de este artículo, aunque a tales relaciones se alude incidentalmente.

5) El doctor Eduardo Jaramillo recuerda que en 1978 le correspondió hacer las primeras gestiones ante la Armada de Chile para conseguir la concesión sobre una punta rocosa. "y que fuera un área restringida al uso de los pescadores. Y ¿por qué restringida? Nosotros sabemos que hay ciertas puntas o ciertas áreas de la costa que si tú la cierras e impides la extracción de los animales adultos se van a convertir en reservas a partir de las cuales se va a ir originando larvas que pueden estar colonizando continuamente estas áreas que están siendo explotadas" (entrevista del 13 de junio de 2003).

6) Los textos citados han sido conservados con su redacción y ortografía originales.

7) Los periódicos Diario Austral de Valdivia y El Mercurio de Santiago nos han autorizado gentilmente para reproducir íntegramente las noticias por ellos publicadas acerca del conflicto de Mehuín.

8) Aún cuando el diario presenta una posición de la universidad y así lo percibe la propia comunidad, tal no es el caso. El texto de la carta del profesor Wlademir Steffens dirigida el diario capitalino El Mercurio con fecha de 22 de agosto de 1997 y en respuesta al señalado artículo es elocuente. En alguno de sus párrafos se señala: "En el diario de su dirección aparecido el 19 de agosto de los corrientes aparece artículo cuyo título y contenido nos preocupa, pues constituye una afirmación aventurada por decir lo menos. El titular afirma que CELCO no alteraría el ecosistema ¿Alguien puede creer que el vertido de 950 lts por segundo del emisario de la proyectada planta de celulosa, podría ser inocuo para el ecosistema cualquiera sea el receptor mar o río? … De acuerdo al propio extracto del estudio de impacto ambiental proyecto Valdivia Celulosa Arauco y Constitución S.A. los volúmenes de algunos contaminantes que se evacuarían por el emisario son los siguientes: fósforo … , nitrógeno … , organoclorados … , la lista es larga … Hasta una tercera parte del año y a razón de 950 lts por segundo el río Cruces recibirá todos los elementos del emisario … Si se cuadriplica el nivel actual de … concentración [de fósforo] el río Cruces se transformará instantáneamente en un cuerpo de agua hipereutrófico, este significa la proliferación explosiva de de las algas que en la actualidad están limitadas por la baja concentración de fósforo … Al analizar esta proyección, ¿es posible afirmar que CELCO no altera el ecosistema? Nos parece que la proyectada Planta de Celulosa produciría una muy alta y grave alteración de los ecosistemas a los cuales pretende vaciar su emisario.

No queremos plantas de celulosa, no queremos emisario en el mar de Mehuín ni en el río Cruces. Queremos seguir caracterizándonos como una provincia de gran afluencia turística con una capital cuyo lema titula ‘Valdivia ciudad saludable’".

9) En entrevista de 10 de abril de 2004, el entonces Rector de la Universidad Austral de Chile señala que: "Cuando la gente vino, nos reunimos; ellos querían un apoyo y un pronunciamiento de la universidad y yo les manifesté, bueno que, yo no me podía manifestar en nombre de la universidad, porque estas son posiciones personales e individuales, es decir, yo podía plantear la posición mía, que era, desde luego, totalmente favorable a lo que ellos estaban defendiendo, pero yo no podía decir, ningún Rector puede decir, la Universidad Austral está en esta posición de esta manera".

10) Aún cuando la postura de la universidad es la expresada por su Rector, hubo académicos que colaboraron con la comunidad de Mehuín. El diálogo entre nuestra co-investigadora Debbie Guerra (DG), la periodista, Vanessa Naranjo (VN) y la dirigente Edith García (EG), en entrevista de fecha 3 de mayo de 2002 es elocuente: "EG: En el gimnasio. Fue un acto muy lindo muy bien organizado, ese acto. Bonito, bonito. Mucha gente. Y las mujeres. VN: Ahí vino Shlatter, de la universidad, a explicar. EG: Uh, la intervención. Ojalá... quién tendrá la intervención de ese hombre. VN: La Nena. EG: Ojalá oye, porque fue pero, pero excelente la intervención de él. Uh chakay, esa fue pero muy, muy buena. VN: Y fue una explicación, imagínate, masiva, a los diputados, al pueblo. DG: Este es el señor, que siempre habla la Teresa. VN: Sí, biólogo marino. EG: Sí, ese fue un acto grande y peleando, siempre. Todo esto paralelo a la pelea de que mandaban, a uno y otro para acá, a hacer estudios y nosotros no los dejábamos entrar. Entonces ahí, nosotros, como había vigilancia en el pueblo, inmediatamente que entraba algún desconocido o venía con alguna intención, o se le veía haciendo algo. Inmediatamente la gente daba aviso y ya el comité se juntaba y, iba hablar con ellos, los sacaba de adentro del pueblo".

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Cinta de Moebio
Revista de Epistemología de Ciencias Sociales
ISSN 0717-554X